Además de su efecto saciante y su función como principal sustancia depurativa del organismo, estudios recientes constatan que un aporte de agua extra a las recomendaciones de ingesta diarias previene la retención de líquidos y ayuda a gastar más calorías durante el día. Por paradójico que parezca la reacción del cuerpo ante una falta de ingesta de agua es la retención hídrica.
La retención de líquidos aparece en el embarazo, la menopausia, en los días antes de la menstruación y también en muchas enfermedades cardíacas, renales o hepáticas, entre otras. Siempre se manifiesta como una hinchazón de los tejidos blandos debido a la acumulación de líquidos especialmente en dichas zonas. Las personas con sobrepeso pueden sufrir una retención de líquidos por trastorno circulatorio debido al enlentecimiento del retorno sanguíneo y linfático por exceso de peso principalmente.
El agua puede ayudar a adelgazar no sólo porque previene y reduce la retención de líquidos. Según algunos estudios, beber medio litro de agua aumenta el gasto metabólico en un treinta por ciento después de 30 ó 40 minutos de haberla ingerido. Beber dos litros de agua al día supone un aumento del gasto total diario de 100 kcal. Estos resultados sugieren que el efecto del agua debe ser considerado cuando se realizan tratamientos de adelgazamiento.
Beber algunos vasos más de agua de los recomendados diariamente es beneficioso y ayuda a sentir ligereza pero el aporte ha de ser moderado. Beber agua en exceso mientras se hace una dieta hipocalórica o mal planteada puede provocar un indeseado desequilibrio hidroelectrolítico en el organismo.
Consumer.ES
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