La avalancha de productos, dietas y planes de adelgazamiento a los que se ven sometidos los consumidores con la llegada sobre todo del buen tiempo y que prometen grandes resultados en unas pocas semanas son simple y llanamente: ¡mentiras en el mejor de los casos!
En la mayoría de ocasiones son remedios poco eficaces y terminan decepcionando al consumidor al poco tiempo. Incluso, en algunos casos, ciertos sistemas de adelgazamiento podrían llegar a ser peligrosos para la salud y, todo ello, sin perder de vista el desembolso económico que supone.
Dietas tan conocidas como la disociada de Montignac o la de la alcachofa son muy hipocalóricas y desequilibradas y por lo tanto no recomendables. La dieta Atkins es desequilibrada y peligrosa; la de los potitos, sin sentido y sin base científica; la conocida como Hollywood, hipocalórica, desequilibrada y peligrosa para la salud; la de la Clínica Mayo, es desequilibrada, puede causar problemas renales y colesterol alto…
Respecto a los productos que se venden para adelgazar, aunque todos dicen ayudar a perder peso, la mayoría no ha demostrado su eficacia de manera científica.
Para aquellas personas que deseen adelgazar, sabed que lo más importante es estar motivado, aconsejándose acudir a un profesional para recibir orientación e información y fijarse unos objetivos alcanzables y realistas.
Es importante recordar la necesidad de hacer cinco comidas al día para repartir mejor la ingesta calórica ya que de esta manera se evitan periodos largos de ayuno y se llega a la hora de la siguiente comida con menos hambre y ansiedad. A su vez, resulta indispensable la necesidad de introducir cambios en nuestro estilo de vida para aumentar el gasto energético como utilizar las escaleras en lugar del ascensor o caminar, y máxima precaución con los medicamentos para adelgazar ya que estos sólo deben ser prescritos cuando la combinación dieta y ejercicio no funciona por sí sola.
Mitos y mentiras sobre la alimentación y el peso
No es verdad que…
-Los hidratos de carbono engorden más que las proteínas, ya que ambos nos proporcionan el mismo número de calorías;
-el agua engorde y no se pueda tomar en las comidas. (El agua es la única sustancia imprescindible para nuestro organismo que no tiene ni una sola caloría y por tanto no nos engordará nunca, ni antes ni después de las comidas, ni entre horas);
-las vitaminas abran el apetito y engorden ya que no tienen calorías;
-la piña y el pomelo adelgacen porque queman grasa ya que ambos tienen un enzima o sustancia, la bromelina en el caso de la piña natural, que ayuda a digerir mejor las proteínas pero que no actúa en absoluto sobre las grasas;
-el plátano y el aguacate engorden. Es cierto que son bastante calóricos, 83 y 136 calorías cada 100 gramos respectivamente, pero si se toman en la cantidad adecuada nos proporcionarán un determinado número de calorías lo mismo que cualquier otro fruto o alimento. (Sin ir más lejos, una manzana contiene el doble de grasas que un plátano. La confusión surge por la cremosidad y suavidad del plátano, pero no sucumbas al engaño);
-la fruta al final de la comida engorde. Ningún estudio científico lo demuestra. La fruta engordará según las calorías que tenga, como cualquier otro alimento;
-sustituir las comidas principales por zumos ayuden a adelgazar. Los jugos no sacian el hambre ni tienen todos los nutrientes que necesita el organismo. Y en cuanto a calorías, el contenido calórico de los jugos no es nada despreciable. Por ejemplo, un vaso de zumo de naranja (300 ml) tiene 150 calorías. Es más aconsejable comerse las frutas enteras porque así sacian más, tienen más fibra y consumes menos calorías que si tomáramos únicamente el jugo de varias frutas;
-saltarse una comida adelgace. Así tan solo se consigue llegar hambriento a la comida siguiente. Además, con la digestión también se gasta un cierto número de calorías;
-para adelgazar no hay que mezclar los alimentos. (A ciertas personas este tipo de dieta les puede funcionar simplemente porque globalmente comen menos);
-la miel engorde más que el azúcar. Esta última engorda más en la misma proporción porque tiene más calorías, 373 por 100 gramos y la miel menos de 295. Tampoco es verdad que el azúcar moreno sea mejor. El color no determina las calorías. Incluso este azúcar puede engordar más que el blanco. La diferencia está en el sabor: el azúcar moreno endulza menos);
-lo que se coma antes de las 8 de la mañana engorda menos que si se come después o lo que se come después de las 8 de la tarde engorda más que si se ingiere antes. Sin más: todo esto ¡es una inmensa idiotez!;
-el aceite crudo engorde menos que el frito ya que su cantidad de calorías, 90 por 100 gramos, es invariable en ambos supuestos. Tampoco es cierto que su valor calórico dependa de su acidez porque todos se comportan de la misma manera en cuanto a calorías se refiere. La acidez del aceite depende únicamente del mayor o menor número de ácidos grasos libres. Y tampoco es verdad que unos aceites engorden más que otros puesto que todos tienen las mismas calorías sean de girasol, maíz, nuez…;
-la cerveza sin alcohol no tenga calorías. Lo que no tiene es alcohol, pero tiene otras sustancias alimenticias y unas 13 calorías por cada 100 gramos. (La normal tiene, además, las calorías añadidas del alcohol, un total de 32 por cada 100 gramos, casi el triple);
-la tónica o el bittter sean refrescos con pocas calorías. Contienen las mismas calorías que otros refrescos, un 10 ó 15 por ciento de hidratos que suelen ser de glucosa o fructosa aunque sepan amargo que es debido a la quinina. (Cada botella de 200 ml tiene entre 80 y 150 calorías);
-todos los productos light sean bajísimos en calorías. Tienen un 30 por ciento menos de energía que sus homónimos completos pero siguen teniendo sus calorías: mayonesas, margarinas, quesos…;
-comer mucho y luego tomar un té amargo ayude a no engordar. Y es que no existe una poción mágica para quemar calorías. (Un té caliente después de la comida puede ayudar a la digestión y poco más);
-fumando se adelgace. Quizá se pierda un poco de peso pero no compensa el inmenso daño a nuestra salud y envejeceremos mucho más rápido;
-adelgazar comiendo lo que se quiera sea posible. (Si fuera cierto no habría gordos en el mundo ni existiría nuestra web).
Perdidadepeso.NET
Existe una obsesión generalizada en la sociedad por eliminar con ejercicio físico todo lo que se ha comido y para ello se puede llegar a correr, subir escaleras, estar en continuo movimiento o ir al gimnasio y practicar hasta tres deportes al mismo tiempo. Lamentablemente también va cada vez más en aumento el número de casos de niños de no más de doce años de edad que intentan eliminar toda la comida que ingieren y todo el peso que ganan mediante la actividad física de la misma manera compulsiva. Los especialistas ya están viendo incluso casos de niños a partir de seis años con problemas alimentarios como el rechazo a la comida por causas emocionales o el rechazo absoluto a comer, el síndrome de alimentación selectiva, fobias a tragar o incluso anorexias nerviosas.
Otro problema alimentario que empieza a darse con frecuencia en la edad infantil es el de los trastornos por atracón o conductas de picoteo. Junto a ello, también se detectan cada vez más casos de otros síndromes alimentarios habitualmente relacionados con una etapa posterior, la adolescencia. Es el caso de la anorexia y la bulimia nerviosa, patologías mucho más comunes entre las niñas, si bien el 10 por ciento de los casos de anorexia se dan en niños. En este sentido, durante la edad escolar, los trastornos alimentarios se dan en número parecido en niños y niñas, aunque el tipo de trastorno alimentario con obsesión compulsiva por el ejercicio físico está aumentado sobre todo en niños.
La excesiva atención cultural que se les da a los kilos de más y a los de menos puede llegar a desarrollar desórdenes alimenticios en quienes no paran de recibir el bombardeo de opiniones sobre su físico.
Un inocente “qué bueno que la nena está rebajando peso” que se junte con cierta predisposición genética puede ser el detonante para que un menor o una adolescente opte por restringir la ingesta de calorías a un nivel en que ponga en severo riesgo su salud. Y es que muchas veces son los mismos padres quienes empiezan con el bombardeo que termina con la alteración peligrosa de los patrones de alimentación de los hijos. En la mente de estos pacientes, mayormente adolescentes féminas, un halago por lo flaquita que se ve puede convertirse en el estímulo necesario para continuar una carrera contra las libras que en verdad ya no son excesivas. Empiezan a rebajar y les dicen “qué bonita te ves” y piensan que si bajan más se verán mejor cuando no es así y podemos entonces entrar de lleno en un problema de anorexia o de bulimia que a menudo suele comenzar con la búsqueda de la delgadez que recibe aprobación cultural.
Una persona que está en sobrepeso hace dieta y llega a su peso y ahí se queda, pero una persona anoréxica quiere un poquito más y un poquito más y… Con esta patología cuando se llega a la meta se quiere más y ahí es donde nace un muy serio problema. La persona asocia la comida con algo malo y se complica un asunto con un tipo de trastorno que, por ejemplo, apenas se registra en países árabes. Y es que en otras culturas las mujeres no tienen esta preocupación.
El tratamiento para este tipo de trastorno es difícil, sobre todo cuando el paciente ni siquiera acepta que tiene un problema. No es fácil. Hay que ganárselos a ellos y que traten de confiar en su terapeuta y lograr que ellos entiendan que tienen un problema real. Uno de los síntomas de la anorexia es la negación. Si no reconoces que tienes un problema, ¿qué necesidad tienes de buscar ayuda?
Perdidadepeso.NET
Ponerse a dieta y seguirla resultará a partir de ahora mucho más fácil para aquellos olvidadizos que no recuerden qué cantidad de alimentos deben tomar en cada comida o de qué tipo gracias a esta peculiar vajilla.
Los diseñadores Rui Pereira y Hafsteinn Juliusson han creado estos platos para la marca HAF donde gracias a un gráfico dibujado en el fondo de los mismos se puede controlar mejor todo lo que se ingiere.
Según la necesidad de cada comensal puede elegirse entre tres tipos diferentes de platos. Todos llevan un gráfico circular en el que se indica la cantidad de verduras, carne o pescado que necesita cada dieta (incluida la de aquellos que quieran ganar algo de peso y lucir músculo).
Para que todo quede claro, por detrás de cada pieza de la vajilla se describe qué tipo de comida corresponde con cada color y el porcentaje que se va a ingerir. Sencillez absoluta (aunque todavía no se hallan disponibles en los comercios ya que falta algún tiempo para que estén puestos a la venta).
Perdidadepeso.NET
La ‘dieta del bebé’ o ‘dieta del potito’, puesta de moda por las actrices Gwyneth Paltrow y Jennifer Aniston, es absurda y muy peligrosa; y como otras dietas sin sentido no hacen más que poner en riesgo la salud de la población, ya que no tiene ninguna base científica que la sostenga, lo que la convierte en una moda sin control que se aleja de una dieta saludable.
La dieta mencionada consiste en la toma de catorce potitos al día -a base de copos de avena, fruta y verdura- y una cena saludable de carne magra y verduras, e induce al error de poder pensar que en verdad se llegará a adelgazar comiendo los tarritos con preparados especiales similares a las papillas que se comercializan para consumo infantil.
Adelgazar teóricamente haciendo una barbaridad siempre es factible, pero hay que recordar que la obesidad es un problema crónico y, por tanto, no se trata de hacer barbaridades durante una temporada para perder unos kilos. Uno puede hacer desde una huelga de hambre, la dieta de los batidos, de la sopa o cualquier dieta estrambótica, monótona o aburrida que seguro que adelgazará.
Además, existe la creencia entre la tercera edad y personas que no pueden masticar que estos tarros de carne y verduras son sustitutorios de una comida adulta, cuando la realidad es que estos preparados están diseñados para lo que son, para niños con una corpulencia o un peso bastante menor que un adulto. Por tanto, aunque estos potitos sí son equilibrados, su aporte calórico está muy por debajo de las necesidades de un adulto.
En el caso de usarse para adelgazar, un potito de un niño tiene un valor calórico menor que una comida de adulto y, por tanto, lógicamente se adelgaza, sobre todo porque contiene fundamentalmente proteínas y menos contenidos en grasa, pero puede suponer recuperar el peso con más facilidad tras dejar la dieta e incluso coger más kilos de los que se han perdido.
Así, en el caso de una persona sana, el organismo es capaz de aguantar este tipo de dietas durante un mes o un periodo relativamente corto, sin embargo, lo que se consigue es una alteración del metabolismo y, en consecuencia, en cuanto se abandona la dieta y se come algo más aparece el conocido y temido efecto yo-yo.
Por otra parte, resulta lamentable que este tipo de dietas proliferen, sobre todo cuando se aproxima la época estival, inducidas muchas veces por especuladores que quieren ganar adeptos y con prejuicio directo contra las personas que padecen obesidad, que lógicamente ansían entrar en el bañador o en la ropa del pasado verano a toda costa.
Pero, en resumen, esta dieta no tiene ningún sentido. Es una dieta cuasi de ayuno y abstinencia por el día y por la noche una cena normal con proteínas y verduras; además evita los hidratos de carbono que es el alimento que necesita el músculo, y, en caso de realizar ejercicio, se puede sufrir fatiga muscular.
Nada recomendable, pues.
Perdidadepeso.NET
1.Haz cuatro o cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. De esta manera realizaremos un aporte energético cada tres horas aproximadamente (más o menos). No es conveniente saltarnos comidas, ya que llegaremos con más hambre a la siguiente toma de alimentos con el riesgo de comer más o de acabar picando entre horas.
2.Come con tranquilidad, masticando bien los alimentos, sin prisas y sin distracciones como, por ejemplo, la televisión.
3.Conviene no realizar la compra con el estómago vacío, ya que en ese supuesto siempre adquirimos una mayor cantidad de alimentos.
4.Diariamente debemos consumir cereales como el arroz o la pasta y pan, patatas, hortalizas y verduras, frutas, leche y derivados lácteos.
5.Un consejo es comenzar el almuerzo o la cena con una ensalada de hortalizas frescas o un gazpacho por su valor calórico y su alta cualidad saciante.
6.Es útil utilizar platos únicos en las comidas-cenas. Por ejemplo, una paella mixta de verduras y pollo con una pieza de fruta como postre sería una opción saludable.
7.Varias veces a la semana: legumbres, frutos secos, pescados, huevos y carnes magras. Es recomendable utilizar técnicas culinarias que no aporten grasas. Las legumbres deben ser cocinadas sin chacinas, siendo las verduras una buena opción.
8.Se aconseja moderar el uso de carnes grasas, embutidos, pastelería, bollería, azúcares y bebidas refrescantes con azúcar.
9.Es importante mantener una hidratación tomando como mínimo dos litros de agua al día.
Teniendo en cuenta lo recomendado, un ejemplo de menú equilibrado sería:
-Desayuno: Leche desnatada y tostada con aceite de oliva y tomate.
-Media mañana: Una pieza de fruta.
-Almuerzo: Gazpacho, merluza a la plancha con patatas cocidas, pan, fruta y agua.
-Merienda: Leche desnatada con galletas integrales.
-Cena: Ensalada de hortalizas, tortilla francesa, pan y yogur desnatado y agua.
Es importante adaptar las cantidades de los alimentos a las características personales y no realizar restricciones extremas. Además, debemos aplicarnos el dicho “sin prisa pero sin pausa” ya que, al igual que el aumento de peso no se realiza en un corto espacio de tiempo, no se debe buscar una rápida pérdida de peso, ya que el “efecto rebote” o también llamado “efecto Yo-Yo” es seguro. La pérdida de peso adecuada debe ser moderada, pero continua.
No obstante, no hay que olvidar que el mejor consejo es acudir a un dietista-nutricionista para que realice una evaluación personalizada y paute un plan de alimentación adecuado a las características personales. Nunca es aconsejable seguir planes de alimentación de otras personas incluso aunque a estos les haya funcionado porque no todos somos iguales.
Perdidadepeso.NET
La motivación y el seguimiento de todo lo que uno come plasmado sobre un diario son elementos claves para bajar de peso. Científicos han hallado que el tipo de motivación para hacer dieta y las técnicas para retomarla cuando ésta se pierde marcan la diferencia del éxito a la hora de conseguir adelgazar entre las personas que se involucran en el objetivo de perder peso. Y es que la motivación tiene un impacto en la pérdida de peso, pero es realmente mediado por la adhesión al autocontrol. Si uno autocontrola su dieta y ejercita a diario, va a bajar más de peso. Y el mejor modo de controlarse es llevar un diario con todo lo que uno come y el ejercicio que realiza.
Investigadores han estudiado dos tipos de motivación, autónoma y controlada, durante un programa para bajar de peso de dieciséis semanas de duración que ha involucrado a sesenta y seis mujeres con sobrepeso.
(La autónoma es impulsada por razones personales, mientras que la controlada está basada más en la presión de los otros y en los sentimientos de culpa.)
El equipo ha encontrado que aquellas que se automotivaban y llevaban un diario donde escribían todo lo que comían y tomaban durante el programa tendían a bajar más de peso obteniendo mejores resultados en general.
Todas las participantes recibieron cuestionarios y describieron su motivación. Su pérdida de peso y compromiso con la dieta fueron medidos cada cuatro semanas. También monitorearon su propio progreso con un programa online de autocontrol.
La importancia de anotarlo todo es que hace que la persona se automotive, que es la conducta que cuenta en la pérdida de peso. Mantener la motivación también es esencial porque, una vez que empieza a disminuir, generalmente entre las semanas cuatro a la ocho, los participantes exitosos que bajaron el cinco por ciento de su peso corporal con datos constatables de su puño y letra además, fueron los que lograron seguir comprometidos con su dieta.
Si ésta empieza a caer después de las cuatro semanas, es recomendable reforzarla con iniciativas. El contacto con un terapeuta siempre ayuda en la motivación y también el contacto con otras personas que están intentando bajar de peso. Por ello, es importante buscar apoyo. Lo necesitamos para seguir motivados. Algunas personas lo logran por su cuenta, pero la mayoría de nosotros necesitamos ayuda.
Perdidadepeso.NET
Si esperamos perder peso, debemos tratar de no enfocarnos en lo saludable que es esa ensalada baja en grasa que comimos para el almuerzo ya que, según estudios realizados, la gente a quienes se les pidió que probara una comida descrita como “sana” reportó luego sentirse más hambrienta que las personas que comieron la misma comida pero que les fue descrita como “sabrosa”. Y es que cuando la gente se siente obligada a comer comida sana, comer esa comida les da hambre. Tienen más hambre que si no hubieran comido nada, o que si hubieran comido sin pensar en lo saludable de la comida.
Llevados a término varios experimentos para explorar el impacto de las percepciones sobre el contenido de salud de los alimentos, y qué tan satisfechas hacía sentir a las personas, investigadores pidieron a medio centenar de estudiantes universitarios que probaran una barra de proteína con sabor a chocolate y frambuesa. A una parte de los estudiantes se les dijo que estaban probando “una nueva barra saludable” que contenía muchas proteínas, vitaminas y fibra, o que era “una barra muy sabrosa con un centro de chocolate y frambuesa”. Después, cuando se les pidió que calificaran su hambre, los que comieron la barra “saludable” se calificaron como más hambrientos que los que habían comido la misma barra, pero calificada de “sabrosa”. Seguidamente, a un tercer grupo de estudiantes se les pidió que examinaran las barras y que calificaran su hambre, pero no comieron ninguna barra. Sus niveles de hambre fueron más o menos los mismos que los de los estudiantes a quienes se describió la barra como “sabrosa”, o sea, que comer la comida “sana” en realidad provocaba más hambre que no comer nada.
Para las personas a dieta, tal vez haya un proceso de toma de decisiones similar cuando eligen una ensalada en lugar de una hamburguesa con patatas fritas en un restaurante, tan sólo para ir a casa y comerse un gran postre después. Comer alimentos sanos tal vez nos permita creer que progresamos hacia las metas de salud, pero nos engaña y nos hace pensar que tenemos más hambre de la que realmente tenemos.
Uno de los desafíos de perder peso es que la gente tiende a compensar el éxito parcial comiendo en exceso, y terminan aumentándolo.
En otro experimento, se dio pan a sesenta y dos participantes, y se describió como “bajo en grasas y nutritivo” o como “sabroso, con una gruesa corteza y un suave centro”. Tras probar el pan, se ofreció a los participantes una merienda de galletas, que se consideraban un alimento “neutral”, ni saludable como por ejemplo las zanahorias ni particularmente placentero, como el chocolate. Los participantes que comieron el pan “sano” consumieron más galletas después que los que comieron el pan “sabroso”, aunque los que dijeron estar vigilando su peso tendieron a comer menos galletas que los que estaban relativamente despreocupados.
En un tercer estudio, los investigadores ofrecieron la opción de una barra de proteínas de chocolate y frambuesa, o una barra de proteínas de miel y cacahuetes. Una de ellas se describía al azar como sana, y la otra como sabrosa. Cuando tuvieron la oportunidad de elegir por sí mismos si deseaban la opción sana o el placer culpable, no hubo diferencia en los niveles de comida entre los dos grupos. ¿El motivo? Elegir por sí mismos tal vez significó que estaban más comprometidos con comer sano. Y es que cuando la gente se siente obligada a comer sano, les da más hambre y comen más. Cuando comen los mismos alimentos porque lo eligen libremente, no compensarán comiendo más.
Este tipo de estudios muestra que fomentar la alimentación sana es mucho más complejo que simplemente decirle a la gente cuántas porciones al día de frutas y verduras deben comer. La percepción de que ’sano’ no cumplirá con las metas de disfrute es un mensaje muy potente para todos nosotros. Los alimentos sanos deben tener buen sabor. Desafortunadamente, la gente asume que no sabrá bien. E incluso si tiene buen sabor, sus cerebros tal vez le digan lo contrario.
Las campañas para exhortar a la pérdida de peso deben tener en cuenta el potencial de que los mensajes sobre los alimentos sanos resulten contraproducentes. Simplemente decir que hay que comer sano, perder peso y hacer ejercicio no funciona a menos que los individuos estén comprometidos.
Perdidadepeso.NET
Nuestro satélite ejerce una gran influencia sobre el organismo humano. Durante las fases lunares de luna nueva y luna llena nuestro ritmo interno se modifica lo que provoca que el metabolismo asimile mejor los cambios beneficiosos en la alimentación. Con la dieta de la luna podrás perder unos cuantos kilos de forma fácil mientras depuras el organismo, pero teniendo en cuenta siempre que, antes de comenzar ninguna dieta, debes consultar con tu médico de confianza. Por regla general, los niños, las mujeres embarazadas y las personas enfermas o en tratamiento médico no deberían realizar este tipo de dietas.
La dieta de la luna aprovecha la influencia que ejercen las fases lunares sobre nuestro ritmo interno para eliminar líquidos. Es un régimen breve pero muy intenso que sirve para depurar el organismo y que permite perder aproximadamente dos kilos diarios.
Antes de comenzar la dieta, consulta un calendario lunar y busca el primer día de una nueva fase de la luna (que coincide con la luna nueva). Durante esta fase lunar el organismo tiene una mejor disposición para asimilar y beneficiarse de los cambios positivos de la alimentación.
Esta dieta es perfecta para personas con problemas de retención de líquidos, y aporta además numerosos beneficios a nuestra piel. Al realizarla de forma adecuada el cutis recupera un aspecto claro y luminoso, y mejoran notablemente problemas como acné, manchas y sequedad.
Debes comenzar la dieta una hora antes de que empiece la fase de luna nueva, y seguirla de forma ininterrumpida durante las primeras veinticinco horas. En este tiempo no podrás ingerir ningún tipo de alimento sólido, pero sí todo tipo de líquidos: agua mineral (como mínimo dos litros), infusiones, té, café, zumo natural de fruta o verdura (colado o sin pulpa), zumos envasados sin azúcar, y caldos de verduras caseros.
Este ayuno de sólidos permite que el aparato digestivo repose, y la ingesta de líquidos ayuda al organismo a eliminar toxinas de forma mucho más eficaz. Por ningún motivo deben excederse las veinticinco horas de dieta, y es mejor realizarla durante las vacaciones o el fin se semana para poder descansar y hacerla más llevadera.
Durante ese tiempo no debes ingerir sal, azúcar, caldo en cubitos o concentrado, zumos con pulpa o azúcar añadido, derivados de la leche o lácteos, ni siquiera un yogur. Y además tienes que preparar infusiones de tres tipos distintos: diuréticas, depurativas y antiinflamatorias.
Si quieres seguir esta dieta de manera correcta, toma un vaso de agua con el zumo de media naranja nada más levantarte, y el zumo de un limón y un pomelo (sin azúcar) en el desayuno. Toma a media mañana una taza de infusión depurativa con miel, en la comida el zumo de una pera y una naranja, y para la merienda una infusión diurética con miel. En la cena puedes tomar el zumo de un limón y una naranja y, antes de irte a dormir, una infusión antiinflamatoria.
Las infusiones depurativas son perfectas para limpiar el hígado y el intestino y mejorar el estado de nuestra piel. Puedes prepararlas combinando las siguientes plantas (se compran en una herboristería, donde además te enseñarán las combinaciones más sabrosas), que tienen una gran acción depurativa: hojas de alcachofera, frutos de cardo mariano, hojas de diente de león, hojas de boldo, flores de lavanda, ortiga, hojas de olivo, planta de fumaria seca y hojas de romero.
Las infusiones diuréticas estimulan la excreción de la orina y previenen las inflamaciones intestinales. Para prepararlas, escoge a tu gusto entre las siguientes plantas: abedul, borrajo, cardo santo, diente de león, fresno, cola de caballo, grama, ortiga verde, pensamiento, ulmaria, rabos de cereza, saúco y enebro.
Las antiinflamatorias relajan y actúan sobre el aparato respiratorio y el intestino. Para prepararlas, escoge entre plantas con propiedades antirreumáticas, analgésicas y antiespasmódicas: sauce, ulmaria, árnica, agrimonia, abedul, grosella negra, manzanilla amarga o dulce, fresno, ortiga verde, diente de león, romero, regaliz, caléndula, lavanda, tomillo, pensamiento o violeta.
Tras realizar el primer ayuno de luna nueva, deberás repetir éste en luna llena y realizar un medio ayuno los días de inicio del cuarto creciente y menguante, hasta acabar la fase lunar. El medio ayuno también debe durar veinticinco horas, durante las que se pueden tomar los mismos líquidos y algunos alimentos.
Para estos días puedes elegir una de las siguientes opciones: cinco piezas de fruta al día (repartidas entre desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena), dos porciones de ensalada en almuerzo y cena, un yogur bio (desayuno y merienda) y el puré de media calabaza (almuerzo, merienda y cena), o caldos de verduras en la comida y la cena.
Durante los demás días del mes debes realizar una dieta de mantenimiento normal, que puede incluir muchos líquidos y desayunos a base de pan, cereales integrales, frutas y zumos. Debes consumir menos carne y más pescado, y cocinarlos a la plancha con un poco de aceite de oliva.
Completa la dieta con leche y yogures desnatados, infusiones, pastas, arroces integrales y mucha fruta y verdura. El mejor menú para la comida es una ensalada y un filete de carne o pescado a la plancha, y es preferible incluir una pieza de fruta a media mañana y en la merienda.
Como vemos, esta dieta está basada en la teoría de que los líquidos del cuerpo tienden a seguir los ritmos de las mareas, que como se sabe, son provocados por la influencia de la luna. Y es que uno de los factores que más influye en la pérdida de peso es la capacidad de nuestro organismo de absorber agua y esto está ligado a la fuerza de atracción que ejerce la luna sobre los líquidos, y en mayor medida cuando la luna cambia de fase.
V. González
No es verdad. Lo que sucede es que son más nutritivos y tienen más cantidad de fibra por lo que secretan más grasas de los intestinos. Proporcionan una sensación de saciedad que evita la ingesta de otros alimentos más calóricos, un aspecto importante en las dietas de adelgazamiento. No obstante, esto no quiere decir que se puedan tomar sin medida: lo que realmente varía respecto a los alimentos refinados es su cantidad de fibra, vitaminas, minerales y nutrientes y no tanto en el número de calorías, por lo que se puede decir que tanto unos como otros aportan similar cantidad de energía.
Gracias a la fibra absorbemos menos grasas, es decir, funcionan como una esponja. Además, al acelerar el tránsito intestinal, los alimentos están menos tiempo en el intestino por lo que también absorbemos de ellos menos grasas y contribuyen a prevenir el estreñimiento. Por eso se recomienda la fibra a todas las personas, porque son muy sanas y porque por este mismo proceso, ayudan a bajar el colesterol y, por tanto, el riesgo de enfermedades cardíacas.
Dr. Salud | Médico
El ejercicio habitual entre intenso y moderado, como el de la bicicleta estática, durante el embarazo conduce a una pequeña reducción en el peso del bebé al nacer. Y es que el ejercicio aeróbico habitual altera el ambiente maternal de alguna forma que impacta sobre la estimulación de nutrientes del crecimiento fetal, dando lugar a una reducción en el peso a la hora de su nacimiento.
Dado que un tamaño grande en el nacimiento se asocia con un mayor riesgo de obesidad, una reducción limitada en el peso de nacimiento podría tener beneficios a largo plazo sobre la salud en los hijos al disminuir este riesgo en años posteriores de su vida.
En un estudio, los investigadores asignaron de forma aleatoria a ochenta y cuatro madres primerizas a un grupo de ejercicio o a un grupo control. Las participantes del grupo de ejercicio utilizaron bicicletas estáticas y se les indicó un máximo de cinco sesiones de cuarenta minutos de ejercicio aeróbico por semana hasta las treinta y seis semanas de gestación.
El estudio mostró que este ejercicio no restringe el desarrollo de resistencia a la insulina de la madre. Así, la sensibilidad a la insulina se evaluó en las semanas 19 y 34-36 de gestación utilizando una prueba de tolerancia a la glucosa intravenosa. El peso y el índice de masa corporal (IMC) al nacer se midieron dentro de las 48 horas siguientes al nacimiento.
El ejercicio no tuvo efecto sobre el peso materno o el IMC durante la fase avanzada de embarazo ni sobre la resistencia a la insulina y no afectó a ningún otro parámetro de regulación de la glucosa.
Los bebés de las madres que hacían ejercicio tenían una media de 143,94 gramos menos que los nacidos en el grupo control, sin embargo, no existían diferencias en la longitud de los bebés. El ejercicio también dio lugar a un menor IMC de los bebés al nacer.
Esta investigación fue la primera en evaluar los cambios en la sensibilidad en la insulina en respuesta al ejercicio aeróbico durante el embarazo. La resistencia a la insulina maternal es esencial para aumentar la disponibilidad de nutrientes al feto y se ha asociado con el tamaño en el nacimiento.
El ejercicio reduce la resistencia a la insulina pero una disminución importante podría afectar de forma negativa al embarazo al restringir de forma grave la nutrición fetal. Sin embargo, los resultados de este estudio muestran que el ejercicio regular durante el embarazo no produce la misma reducción en la resistencia a la insulina que en las personas no embarazadas.
Así pues, las embarazadas primerizas que hacen ejercicio con regularidad reducen el riesgo de tener un bebé con mucho peso. Estos resultados son independientes de cuánto ejercicio hacían o no las participantes antes de quedar embarazadas.
Las mujeres que tienen bebés muy grandes (más de 4.000 gramos, sin importar la talla) corren riesgo de sufrir varias complicaciones, como una hemorragia posparto. Esos bebés también tendrían alto riesgo de ser obesos al ser adultos.
Y es que cada vez nacen más bebés extra grandes, mientras que las mujeres hacen cada vez menos ejercicio.
Dados los malos efectos asociados con tener bebés grandes, los profesionales de la salud deberían promover el ejercicio regular durante la gestación como una medida de prevención, donde el ejercicio evitaría que los fetos crezcan demasiado al mantener la capacidad corporal de mantener controlados los niveles de azúcar en sangre.
Los niveles altos de azúcar y la diabetes que aparecen pasajeramente durante el embarazo son factores de riesgo del nacimiento de un bebé muy grande.
Para las que nunca hicieron deporte, ni siquiera gimnasia, el período del embarazo es uno de los mejores momentos de adquirir el hábito de realizar ejercicios físicos, para continuar haciéndolo después del nacimiento del hijo.
Con tan solo media hora de caminata y diez minutos de gimnasia todas las mañanas se obtienen importantes beneficios para la madre y el bebé que está por venir. La caminata nunca resulta peligrosa, activa la circulación, la respiración, el funcionamiento intestinal y refuerza la pared abdominal. Por su parte, la gimnasia también activa la circulación, permite mejor oxigenación, otorga al cuerpo una buena posición que permite llevar al bebé sin fatiga y mejora el equilibrio nervioso. Prepara al cuerpo para un parto más fácil y rápido, debido a que fortalece los músculos y da flexibilidad a las articulaciones de la pelvis. El ejercicio físico tiene además la particularidad de facilitar el retorno al estado normal del cuerpo después del parto.
Antes de realizar cualquier tipo de ejercicio físico lo mejor es que hables con tu médico de confianza. Él te aconsejará qué ejercicios puedes realizar según tu estado de salud. Cuando ya sepas qué deportes o ejercicios puedes practicar, realízalos siempre en condiciones de seguridad para no sufrir ningún susto innecesario. Consejos: Comienza despacio, aumentando gradualmente tu sesión de ejercicios con el paso de los días. / Realiza ejercicios de calentamiento y relajación antes y después de cada práctica. / Trata de hacerlo acompañada ya que hablar con alguien te permitirá realizar los ejercicios más relajada. / Bebe mucho líquido antes, durante y después de tu entrenamiento. / Toma descansos cuando así lo necesites. Y detente si te notas cansada. / Evita las sacudidas y los movimientos bruscos. / No te recuestes sobre tu espalda ya que este tipo de ejercicios pueden hacer que el flujo sanguíneo del bebé vaya mucho más lento, sobre todo durante el primer trimestre. / No hagas deporte si el tiempo es demasiado caluroso y húmedo. Realiza rutinas menos pesadas hasta que haya una temperatura más llevadera. / Detén el ejercicio y llama a tu médico de inmediato si experimentas cualquier síntoma inusual, como por ejemplo un leve sangrado vaginal, contracciones o el aumento de los movimientos fetales.
Una vez que hayas dado a luz a tu bebé, no deberías dejar tu entrenamiento. Mantén tu programa de ejercicios y descubrirás todavía más beneficios para tu salud. Además, seguro que te encantará volver a ponerte aquellos pantalones que llevabas antes sin problemas.
Perdidadepeso.NET
Usted puede suscribirse a Pérdida de peso por correo electrónico y recibir de esta manera noticias y novedades directamente en su buzón. Para ello introduzca a continuación su e-mail y clique en suscribirse.
| Lun | Mar | Mie | Jue | Vie | Sab | Dom |
|---|---|---|---|---|---|---|
| « Ago | ||||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | |||